Cómo la salud intestinal afecta tu estado de ánimo

Cuida tu intestino, mejora tu salud emocional

Puede sonar extraño, pero tu estado de ánimo no depende solo de lo que te pasa en tu entorno… sino también de lo que pasa en tu intestino. Desde la Psiconeuroinmunología clínica (PNIc) entendemos que el cuerpo funciona como una red interconectada: tus emociones, tu sistema nervioso, tu sistema inmune y tu intestino están en constante diálogo. Y uno de los canales más potentes de esta conversación es el eje intestino-cerebro.

El eje intestino-cerebro: una autopista de comunicación

El eje intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional entre tu sistema digestivo y tu cerebro, en la que intervienen:

  • El nervio vago (una especie de autopista que lleva información desde el intestino hasta el sistema nervioso central).
  • La microbiota intestinal (las bacterias “buenas” que viven en tu intestino).
  • El sistema inmunológico (a través de señales inflamatorias).
  • Y la producción de neurotransmisores, como la serotonina.

La serotonina: más que la hormona de la felicidad

La serotonina es conocida como el “neurotransmisor de la felicidad” porque ayuda a regular el estado de ánimo, el sueño, el apetito e incluso la percepción del dolor.
Pero aquí viene lo importante:

👉 Más del 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, no en el cerebro.

Esta producción depende, en gran parte, del estado de tu mucosa intestinal, del equilibrio de tu microbiota y de la presencia de ciertos nutrientes esenciales.

¿Qué pasa cuando el intestino no está bien?

Entendemos que muchos desequilibrios emocionales tienen un origen físico de base inflamatoria. Cuando hay disbiosis intestinal (desequilibrio de la microbiota) o una alteración de la mucosa intestinal (como el intestino permeable), se altera la capacidad del cuerpo para producir y regular neurotransmisores como la serotonina.

Consecuencias comunes:

  • Trastornos digestivos como hinchazón o estreñimiento.
  • Ánimo bajo o tristeza sin motivo aparente.
  • Ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para dormir.
  • Fatiga persistente.

Lo que dice la ciencia sobre la relación intestino-cerebro

Un metaanálisis publicado en 2020 en el Journal of Affective Disorders evaluó el efecto de los probióticos en la depresión. Los resultados indicaron que la suplementación con probióticos redujo significativamente los síntomas depresivos en comparación con el placebo. Este hallazgo resalta la importancia de la microbiota intestinal en la regulación del estado de ánimo.​

Además, una revisión sistemática de 2024 analizó la relación entre la microbiota intestinal y la depresión. Los estudios incluidos evidenciaron que una composición alterada de la microbiota está asociada con el trastorno depresivo mayor, sugiriendo que la modulación de la flora intestinal podría ser una estrategia terapéutica efectiva.

Enfoque de la Psiconeuroinmunología clínica para el cuidado intestinal

Desde la PNIc, se proponen estrategias integrales para mantener una salud intestinal óptima y, por ende, un equilibrio emocional adecuado:

1. Alimentación equilibrada

  • Incorporar alimentos ricos en fibra: favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas.
  • Consumir probióticos naturales: presentes en alimentos fermentados como el kéfir, el chucrut o la kombucha.​
  • Limitar el consumo de alimentos ultraprocesados: pueden alterar la microbiota y aumentar la inflamación.

2. Manejo del estrés

  • Practicar técnicas de relajación: como la meditación y el yoga, que ayudan a regular el eje intestino-cerebro.​
  • Fomentar actividades placenteras: que promuevan la liberación de endorfinas y mejoren el estado de ánimo.​

3. Ejercicio físico regular

  • Realizar actividad física moderada: mejora la motilidad intestinal y la composición de la microbiota.​
  • Incorporar ejercicios al aire libre: la exposición al sol favorece la síntesis de vitamina D, esencial para el sistema inmunológico.​

4. Sueño reparador

  • Evitar estimulantes antes de dormir: como la cafeína y las pantallas electrónicas, que pueden interferir con la calidad del sueño
  • Establecer rutinas de sueño: un descanso adecuado es fundamental para la regeneración celular y el equilibrio hormonal.​

Lo que ocurre en tu intestino se refleja en tu mente y tus emociones. Desde la Psiconeuroinmunología clínica sabemos que la salud emocional no puede separarse de la salud intestinal. Si quieres mejorar tu estado de ánimo, empieza por mirar cómo te alimentas, cómo descansas, cómo te mueves… y cómo vives.

Tu intestino tiene voz. Y merece que lo escuches.

¿Quieres descubrir si tu salud intestinal está afectando a tus emociones?

En el programa Equilibra tu Salud abordamos el eje intestino-cerebro con estrategias basadas en la Psiconeuroinmunología clínica para recuperar el equilibrio físico y emocional desde la raíz.

Si por otro lado prefieres que te acompañe de forma individual en el camino del cambio comienza asignando una Consulta conmingo.

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