Activa tu cuerpo para activar tu intestino
¿Sabías que tu intestino tiene su propio ritmo y necesita movimiento para funcionar bien? Muchas personas buscan soluciones a los problemas digestivos solo a través de la alimentación o los suplementos, olvidando un pilar clave: el movimiento físico.
Desde la perspectiva de la Psiconeuroinmunología clínica (PNIc), entendemos que el cuerpo está interconectado, y que lo que haces con tus músculos y tu sistema nervioso influye directamente en tu salud digestiva. Por eso, el ejercicio es una herramienta terapéutica poderosa para mejorar el tránsito intestinal, reducir el estreñimiento y cuidar tu microbiota.
¿Por qué se enlentece el intestino?
El estreñimiento crónico puede tener múltiples causas:
- Vida sedentaria
- Falta de fibra y líquidos
- Estrés mantenido
- Uso excesivo de laxantes o fármacos
- Disbiosis intestinal
- Alteración del sistema nervioso entérico (el “cerebro del intestino”)
Muchos de estos factores convergen en una disminución del movimiento intestinal, conocido como peristaltismo. La buena noticia es que el ejercicio físico estimula directamente este movimiento.

¿Cómo ayuda el ejercicio a la salud digestiva?
La Evidencia científica confirma que la actividad física regular:
- Estimula el peristaltismo intestinal, favoreciendo el paso de los alimentos y desechos.
- Reduce la inflamación sistémica, que puede estar presente en casos de disbiosis o colon irritable.
- Mejora la circulación sanguínea en la zona abdominal, favoreciendo la oxigenación y el funcionamiento digestivo.
- Regula el sistema nervioso autónomo (especialmente el parasimpático), que favorece la digestión y la eliminación.
El ejercicio y la microbiota: una conexión intestinal muy potente
Un intestino saludable necesita una microbiota equilibrada. ¿Sabías que el ejercicio también modifica positivamente tu flora intestinal?
Estudios recientes muestran que personas físicamente activas tienen una mayor diversidad microbiana, lo que se asocia con:
- Mejor absorción de nutrientes
- Menor permeabilidad intestinal
- Menor riesgo de inflamación
- Mayor bienestar emocional
💡 Incluso el ejercicio moderado puede inducir la liberación de miocinas antiinflamatorias, mensajeros que se producen en el músculo y que tienen un efecto protector sobre el intestino.
¿Qué tipo de ejercicio es el más beneficioso?
Aunque cualquier tipo de movimiento es mejor que el sedentarismo, algunos ejercicios destacan por su efecto positivo sobre la digestión y el estreñimiento:
🧘♀️ 1. Ejercicio aeróbico suave (caminar, nadar, bicicleta)
- Mejora la movilidad intestinal.
- Regula el ritmo del sistema nervioso.
- Aporta oxigenación general al cuerpo.
- Ayuda a disminuir el estrés, y por tanto, mejorar la función intestinal
💪 2. Ejercicio de fuerza funcional
- El fortalecimiento y estimulación muscular, es una herramienta vital para la mejora del metabolismo general, incluyendo la intestinal.
- Fortalece la musculatura abdominal y pélvica, esencial para la evacuación.
🌀 3. Yoga o movimiento consciente
- Algunas posturas (como la torsión espinal o la postura del niño) estimulan el intestino de forma directa.
- Calman el sistema nervioso simpático, que suele estar sobreactivado en casos de estrés digestivo.

La actividad física como un hábito antiinflamatorio
En el abordaje desde la Psiconeuroinmunología clínica, el movimiento no se prescribe solo como ejercicio… sino como un hábito regulador del eje intestino-cerebro-inmunidad.
Cuando te mueves:
- Disminuye el cortisol crónico (estrés).
- Mejora la sensibilidad a la insulina (clave en procesos inflamatorios).
- Aumenta la motilidad intestinal.
- Se mejora el estado emocional, lo que también impacta en la digestión.
El intestino no solo reacciona a lo que comes, sino también a cómo vives y cómo te mueves.
Recomendaciones prácticas generales
- Camina 30 minutos al día, después de las comidas si es posible.
- Integra rutinas de estiramiento y respiración para liberar el abdomen.
- Incluye 2 sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana.
- Evita el sedentarismo prolongado (levántate cada 60-90 min si trabajas sentada/o).
- Bebe agua de forma regular: el intestino necesita hidratación para moverse.
Si quieres mejorar tu digestión, empieza por moverte. El ejercicio físico no solo fortalece tu cuerpo: activa tu intestino, cuida tu microbiota, regula tus hormonas y mejora tu estado emocional. Y lo mejor es que está al alcance de todos, sin efectos secundarios, y con beneficios en cadena.
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