Vitamina D y salud real: por qué no basta con vivir en un país soleado

En ocasiones sólo exponerse al sol no es suficiente

En los últimos años, la vitamina D ha cobrado un gran protagonismo en el ámbito de la salud, y no es para menos: está implicada en funciones esenciales como el sistema inmunológico, la salud ósea, la función hormonal, la regulación inflamatoria e incluso el bienestar emocional.

Sin embargo, todavía persiste una idea errónea muy extendida: que en los países mediterráneos no existe un verdadero problema de déficit de vitamina D. Se asume que, por el hecho de tener más horas de sol al año, no deberíamos preocuparnos por este nutriente. Pero la realidad, respaldada por múltiples estudios científicos recientes, nos cuenta otra historia.

No, no basta con vivir en un país soleado

Es cierto que el sol es la principal fuente de vitamina D para el ser humano, ya que se sintetiza en la piel tras la exposición a la radiación ultravioleta B (UVB). Pero que haya más sol no implica necesariamente una mayor producción. ¿Por qué?

Existen muchos factores que interfieren en este proceso:

  • Sobrepeso u obesidad: La vitamina D queda secuestrada en el tejido graso y no está disponible en sangre.
  • Uso de protectores solares: Bloquean en gran medida la absorción de rayos UVB, lo cual limita la síntesis cutánea de vitamina D.
  • Vida moderna en interiores: Pasamos más del 90% del tiempo dentro de edificios, oficinas o coches.
  • Inflamación crónica de bajo grado: Este estado silente y mantenido puede alterar la conversión de vitamina D en sus formas activas, disminuyendo su disponibilidad para su uso en el organismo (biodisponibilidad).
  • Contaminación ambiental y tóxicos: Sustancias nocivas que bloquean las funciones normales hormonales (disruptores endocrinos) y metales pesados afectan negativamente la función del hígado y de los riñones, clave para la activación de la vitamina D.
  • Problemas digestivos e intestinales: La absorción de vitamina D (tanto dietética como suplementada) depende de un intestino saludable.
  • Piel oscura o envejecida: Produce menos vitamina D ante la misma exposición solar.

¿Qué dicen los estudios científicos actuales?

Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que los niveles bajos de vitamina D no son infrecuentes en España 2,3 y otros países mediterráneos 1,4, especialmente en grupos vulnerables como personas mayores, mujeres, pacientes con enfermedades autoinmunes o personas con patologías inflamatorias crónicas (diabetes, hipertensión, obesidad, cardiopatías…)

Además, la tendencia es al alza, y no solo por causas externas, sino también por el estado metabólico general de la población: más estrés, peores hábitos de vida, peor salud intestinal, más inflamación y menor capacidad de autorregulación del organismo.

Consecuencias a largo plazo del déficit de vitamina D

El déficit mantenido en el tiempo puede tener múltiples consecuencias, muchas veces silenciosas al inicio:

  • Dificultad para mantener una salud metabólica estable
  • Aumento del riesgo de osteoporosis y fracturas
  • Mayor vulnerabilidad frente a infecciones (incluidas respiratorias)
  • Trastornos del estado de ánimo, fatiga y síntomas de tipo depresivo
  • Disfunciones inmunológicas y mayor riesgo de enfermedades autoinmunes
  • Desequilibrios hormonales (menstruaciones irregulares, baja fertilidad, menopausia sintomática)

¿Es necesario hacer estudios poblacionales?

La salud real no se aborda con medidas poblacionales, sino con abordajes individuales. Establecer un estudio global o poblacional tiene valor epidemiológico, pero no es una herramienta útil a nivel clínico para valorar el estado de salud de una persona concreta.

Cada organismo tiene necesidades distintas. Lo que para una persona puede ser un valor «normal», para otra puede ser insuficiente si hay inflamación crónica, mala absorción intestinal o problemas hormonales de base. Además, los rangos de normalidad en analíticas convencionales muchas veces no se corresponden con valores óptimos de salud, sino con rangos estadísticos.

Por eso, la prevención real no consiste en esperar a que se desarrolle una enfermedad, sino en evaluar de forma individualizada y precoz si el cuerpo está funcionando correctamente.

¿Qué puedes hacer tú?

Desde Saludablemente Tú trabajo con un enfoque integrativo y personalizado que tiene en cuenta no solo los niveles de vitamina D, sino también los factores que pueden impedir su síntesis o utilización. Evaluar la inflamación crónica de bajo grado, mejorar la salud intestinal, optimizar el descanso y minimizar la exposición a tóxicos son pasos clave para que la vitamina D haga su trabajo en tu cuerpo.

Además, hoy en día existen test de sangre que puedes realizar cómodamente en casa para conocer de forma precisa tus niveles de vitamina D y otros marcadores clave de salud. Si te interesa, puedes escribirme y te orientaré sobre cómo conseguirlo y cómo interpretar los resultados.

Porque no se trata solo de tomar el sol o de hacer una analítica estándar, sino de comprender cómo está funcionando tu organismo en su conjunto y actuar de forma preventiva, consciente y adaptada a ti.

Crea hábitos, Suma Salud ✨

Deja un comentario

Descubre más desde SaludableMenteTu

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo